viernes, 14 de julio de 2017

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Oración por los que sufren

Alabado sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, Padre misericordioso y Dios de toda consolación, quien nos consuela en todas nuestras tribulaciones para que con el mismo consuelo que de Dios hemos recibido, también nosotros podamos consolar a todos los que sufren.
2 Corintios 1:3-4 


Padre misericordioso,

Señor de la vida y de la muerte

Nuestro destino está en tus manos.

Míranos con bondad y guía nuestra existencia

con tu providencia, llena de sabiduría y amor.

Reanima en nosotros, Señor, la luz de la fe

para que aceptemos el misterio

de este intenso dolor y para que creamos que tu amor

es mas fuerte que la muerte.

Mira, Señor, con bondad la aflicción de quienes lloran

la muerte de personas queridas: hijas, padres, hermanos, parientes, amigos.

Que sientan la presencia de Cristo que consoló a la viuda de Naím

y a las hermanas de Lázaro, pues Él es la resurrección y la vida,

Que encuntren el consuelo del Espíritu, la riqueza de tu amor

y la esperanza de tu providencia, que abre senderos de renovación espiritual

y asegura a quienes le aman un futuro mejor.

Ayúdanos a comprender en este misterio del dolo

que somos peregrinos en la tierra, que debemos estar siempre preparados,

porque la muerte puede llegar improvisamente.

Recuérdanos que debemos sembrar en la tierra lo que recogeremos

multiplicado en la gloria, para que vivamos mirándote siempre a ti,

Padre y juez de vivos y muertos, que al fianl nos juzgarás con amor.

Te damos gracias, Padre, porque en la fe el dolor nos acerca más a ti

y en él crece la fraternidad y la solidaridad de todos los que abren

su corazón al prójimo necesitado.

(Amen).

Oración hecha por: Juan Pablo II.

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"Cristo merece la preeminencia, la gloria, la honra en todo los que hacemos"

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